Sigamos...

 Esta enfermedad tiene cientos de caras, y cada paciente la padece como aparece...Recuerdo que un día hace unos diez años más o menos; estábamos en casa, mi madre Carol y yo, cuando Carol me llama toda nerviosa para que la fuera a ayudar...estaba agarrada apoyándose en el lavamanos. Me gritó angustiada de que no podía sostenerse y de que se estaba cayendo. Fuí a ayudarla, pero ella estaba demasiado pesada y por más que yo la sostuviera, ella se resbalaba hacia el suelo. Entre mi madre y yo hicimos todo lo que pudimos para poder llevarla a la habitación que quedaba al lado del baño...Carol pesaba como 500 kilos ( aunque su peso era de 60) no hubo manera de poder levantarla del suelo. fuí y busqué una alfombra pequeña y la rodé debajo de Carol hasta que se sentó en ella.Mientras tanto llamamos a mi otra hermana y ella a su vez llamó a una doctora amiga de la familia para que viniera a ayudarnos. La dra vino y me enseñó y ayudó a como levantar a Carol y colocarla en la cama. La dra. fue a la farmacia y le trajo las medicinas que enseguida aliviaron a Carol. Nos recomendó que la lleváramos con un neurólogo ...Fuimos y el dr. le dijo que tenía que hacerse varios exámenes, incluyendo la punción lumbar! El diagnóstico fue: esclerosis múltiple! El neurólogo nos dijo que era una enfermedad autoinmune y que el tratamiento costaba más o menos 5.000 $ ...al mes. Pero que el gobierno lo estaba dando gratis en ese entonces. El dr. nos remitió con la dra. encargada de la unidad de neurología del hospital. Ella hizo todo lo que pudo para que Carol tuviera su tratamiento...pero el tratamiento duró poco. Todos los 23 pacientes que tenían que llevar ese tratamiento,lo dejaron de recibir por problemas entre el gobierno y la empresa que lo suministraba. Mi hermana dijo que ese tratamiento no le estaba sirviendo y que fue mejor, ya que estaba harta de tener que inyectarse en todo el cuerpo. 

El tiempo pasó! Ella ya tenía problemas para sostenerse de pie. Dejó el trabajo, se sentía agotada y sin fuerzas. Luego vino lo de la pandemia. Tuvimos miedo, sobretodo por ella, mi otra hermana y yo hacíamos todo para cuidarnos y así cuidar a Carol para que no se fuera a contagiar del covid.











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